El Ferrocemento como sistema constructivo
- blancartearquitect
- 27 jun 2025
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Actualizado: 29 jun 2025

El ferrocemento es una técnica constructiva ligera pero extremadamente resistente, desarrollada originalmente a mediados del siglo XX. Consiste en la aplicación manual de un mortero de cemento Portland y arena fina, sobre una estructura de mallas metálicas (generalmente de acero galvanizado) y, en ocasiones, varillas de refuerzo delgadas. El resultado es un material de construcción delgado, flexible y muy fuerte, ideal para formas curvas o diseños no convencionales.
Una de las grandes ventajas del ferrocemento es que no requiere moldes rígidos como el concreto tradicional. La estructura puede moldearse directamente con la malla, lo que permite libertad de forma y un proceso más artesanal pero eficaz.
Aplicación en construcción de piscinas
El ferrocemento ha ganado reconocimiento internacional como una excelente alternativa para construir piscinas residenciales, comerciales y recreativas, gracias a sus siguientes características:
Ventajas:
Impermeabilidad y estanqueidad: al ser una capa continua y densamente compactada, evita la formación de fisuras que puedan generar filtraciones, sin necesidad de impermeabilizantes costosos.
Versatilidad de diseño: permite crear piscinas de formas orgánicas, curvas suaves, escalones integrados, bancos sumergidos, muros divisorios internos y cascadas, todo sin necesidad de grandes encofrados o estructuras auxiliares.
Menor espesor estructural: comparado con el concreto colado (gunitado o tradicional), el ferrocemento puede tener entre 2.5 y 5 cm de espesor en muros, sin perder resistencia.
Durabilidad y resistencia: es altamente resistente al agrietamiento y al ataque del agua clorada o salada, con el adecuado recubrimiento de la malla metálica.
Reparabilidad y mantenimiento sencillo: se puede reparar fácilmente en caso de daño estructural leve o filtraciones.
Proceso básico de construcción de una piscina de ferrocemento:
Trazado de forma y excavación.
Instalación de estructura base (acero de refuerzo y mallas metálicas).
Aplicación manual del mortero en varias capas (por dentro y por fuera de la malla).
Curado húmedo por varios días para evitar fisuración.
Acabados interiores (azulejo, pintura epóxica, veneciano, pebble finish, etc.).
Aplicación en viviendas enterradas (Earth-Sheltered Homes)
Las casas enterradas o viviendas semi-subterráneas, que se construyen bajo tierra o contra laderas, buscan aprovechar la masa térmica del terreno para lograr eficiencia energética, aislamiento acústico y protección climática. El ferrocemento es una opción ideal para este tipo de arquitectura alternativa por las siguientes razones:
Beneficios del ferrocemento en este tipo de vivienda:
Gran capacidad estructural: al trabajar en forma de cúpulas, bóvedas o superficies curvas, el ferrocemento distribuye muy bien las cargas del terreno y de la cubierta vegetal (tierra, plantas, etc.).
Forma libre y eficiencia espacial: permite el diseño de formas orgánicas, cuevas, techos abovedados o domos geodésicos sin depender de moldes industriales.
Sello monolítico sin juntas: al formar una capa continua, evita filtraciones de agua o aire, clave en estructuras en contacto directo con el suelo.
Construcción ligera: aunque es muy resistente, pesa menos que el concreto convencional, lo que es útil en terrenos inestables o zonas sísmicas.
Excelente desempeño térmico: combinado con tierra, actúa como regulador térmico, manteniendo temperaturas interiores frescas en verano y cálidas en invierno.
Aplicaciones comunes:
Viviendas tipo cueva.
Refugios autosuficientes.
Eco-aldeas o construcciones de bajo impacto ambiental.
Cisternas, aljibes, domos de almacenamiento de agua, etc.













